Cuando me gradue de la universidad, recuerdo haber “sentido” que me podía “comer” el mundo, que todo iba a salir como los esperaba y lo “pensaba”, que las puertas se abrirían y sobre todo que las empresas estarían deseosas de tener alguien como yo, graduado de una universidad privada, rankeada entre las mejores 3 de México, con un gran promedio y claro, con “experiencia” en los negocios.
Nada de esto fue real, lo único real fue la lucha constante, varios descalabros y mucha resistencia (ciertamente también varios “amigos” perdidos y frustraciones constantes).
En México, tan hermoso y bello pais, lo difícil es arrancar y después aguantar (además de la corrupción y la falta de “profesionalidad”).
En alguna de las conferencias que dí el año pasado, me preguntaron, ¿que hace falta para que podamos ser empresarios?, ¿cuales son las características del emprendedor mexicano?…lo primero que les dije, en tono de broma, fue: estar loco.
1. Cambiar la percepción sobre la incertidumbre Para algunos la incertidumbre es incómoda, da miedo. Para otros cuanto más incertidumbre más excitante es la vida. A veces acertar sólo consiste en cambiar la mirada. 2. Entender la caducidad del entorno Las reglas del management de nuestras empresas se vuelven obsoletas Se convierten en peligrosas para la competitividad de la empresa. Lo que sabemos del pasado cada vez sirve menos para predecir el futuro. El mundo pertenece a los que fijan menos la mirada hacia atrás sin perder las referencias.
Más allá de la toma de decisiones, el liderazgo exitoso se convierte en algo instintivo y aprendido a través de la experiencia. Conozca más de una decena de cosas que los buenos líderes efectúan automáticamente día a día, como resultado de varios años insertados en el campo laboral.
Los líderes exitosos buscan una serie de oportunidades en situaciones de presión, saben cómo superar las dificultades y se preocupan por el progreso de los miembros de su equipo de trabajo.
Todas estas prácticas son obtenidas a lo largo de la experiencia. En esa línea, Forbes ha elaborado un listado respecto a ¿Cuáles son las prácticas más comunes de los buenos líderes?
1.- Hacen que los demás se sientan seguros al hablar
Muchas veces el líder intimida a sus compañeros de trabajo -con su título y poder- cuando se encuentran frente a él. Los líderes exitosos logran desviar la atención de sí mismos y animan a los demás a expresar sus opiniones. Ellos son expertos en hacer que los miembros de su equipo se sientan seguros al momento de hablar, compartir sus perspectivas y puntos de vista. Utilizan su presencia ejecutiva para crear un entorno accesible.
Momo es la pequeña protagonista de aquel famoso libro de Michael Ende que lleva su nombre. Una niña surgida un buen día en la vida de unas personas sencillas.
Nadie sabe quién es, ni de dónde viene, ni nada. Vive en unas ruinas de un antiguo teatro griego o romano. Pero todo el mundo quiere a la chiquilla. Las gentes se han dado cuenta de que han tenido mucha suerte por haber conocido a Momo. Se les hace la niña algo imprescindible. ¿Cómo han podido antes vivir sin ella? A su lado cualquiera está a gusto.
A la hora de hacer balance de su atractivo, no es fácil decir qué cualidad especial le adorna: no es que sea lista; tampoco pronuncia frases sabias; no es que sepa cantar, o bailar, ni hacer ninguna maravilla extraordinaria… ¿Qué es entonces lo que tiene?
Si preguntamos por los obstáculos para que exista equidad de hombres y de mujeres en los Comités de Dirección, nos encontramos diferentes versiones, dependiendo de si los encuestados son un grupo de hombres o un grupo de mujeres. A esta conclusión ha llegado Avivah Wittenberg-Cox, autora del libro ”Women means Business” en su reciente post: los hombres ven como obstáculos: la mentalidad directiva masculina y su inconsciente selección de lo semejante, los criterios de liderazgo y los procesos de gestión de carrera. Sin embargo, las mujeres encuentran como obstáculos: la auto-crítica, la falta de confianza en sí mismas y la decisión personal de no estar en las ternas de promoción.
En definitiva, los hombres culpan al sistema (techo de cristal) y las mujeres se culpan a sí mismas (techo de cemento).
Uno de los libros más útiles, prácticos y reales sobre la gestión de personas. Dejando de lado toda la retórica, con un lenguaje serio y sencillo, Gabriel nos deja una tesis maravillosa, con puntos fundamentales que debemos de cuidar no solo a nivel profesional o empresarial sino a nivel humano.
Regresando a los clásicos, como recomiendan los que son sabios, Gestión de incompetentes siempre estará a la altura y actual, por su información basada en los hechos y cambios sociales pero sin dejar de ver los principios y los altos valores.